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Estar Guars

La escena es la siguiente:
Yo, esclavo del consumismo, recorriendo los pasillos de Blockbuster en busca de algo en bluray que llame mi atención, inutilmente voy a donde las películas y veo el rostro de Anton Chiguhr en la portada de No country for old men, parece que es lo único que me seduce, pero recuerdo que, como una vez me dijo mi amigo Sinaloa, "Esa película es para verla con una vieja", claro que el se refería a una comedia romántica, pero sí, en poco tiempo tendré un loveseat y sí, esa película será para ver con una mujer. Una mujer que la disfrute tanto como yo.
Me decido por la segunda temporada de Madmen, que en palabras de una persona que ya empiezo a respetar, es cierto, no es una serie de acción, ni efectos, ni nada que yo recomendaría, es una puta novela, pero es una puta novela muy buena.
Llego a la caja y en lo que el cajero hace su trabajo no puedo evitar voltear a la publicidad colgada sobre la saga en Bluray de Starwars, ¡Apártala con sólo 80 pesos!
Y pues la curiosidad pudo más que yo y fue la madre de esta desgracia.

-Disculpa, ¿Qué precio tiene el boxset completo?
-Pues todavía no nos llega, pero se espera que cueste de 1600 a 1800.
Meanwhile, inside of me - JA JAJA JAJAJA JAJAJAJAJA
-Oh, gracias.

Y me fui a la chingada antes de que me cobraran por preguntar.


Rápidamente, chequé si se trataba de la misma edicion que está en Amazon por poco más de mitad del precio que me habían dicho.
Y si, efectivamente, 80 dlls.
La historia hasta aquí habría sido no más para reafirmar que acá en México las cosas están bien pinchi caras, pero no, mientras revisaba el precio en la aplicación de Amazon, presioné por error el botón de Pre-order NOW
Y pues ya, puedo presumirles que he comprado -por error- la hexalogía de Starwars en Bluray, cuyo release date es hasta el 16 de Septiembre (Viva México cabrones!) y mi estimate delivery date es hasta puta octubre.
El Karma haciendo justicia a mi tuit: "Estar Guars. Mi homenaje
¡Soy todo un campeón!



Farewell

En The curious case of Benjamin Button hay una frase que yo no recordaba, hasta recién que he leído un post de cierto bloguero que ya está enlistado en mi sidebar.

La frase dice así:

“La vida se define por oportunidades, las tomemos o no”

A veces todavía pienso en Florencia, Sevilla y sus naranjas, Akihabara, a veces todavía pienso en ti.
Hace algunas horas probablemente nos hayamos dirigido las últimas palabras de nuestras vidas, palabras que hace meses no imaginabamos que serían nuestra despedida pitera, y palabras que no estoy seguro pasarán por mi mente segundos antes de morir.
En todo caso tu eras una Yoko contemporánea y yo nunca estuve a la altura de John Lenon, de hecho, podría decirse que sí, yo tengo un puto javascript en lugar de alma.

Habiendo pasado veinticuatro minutos después de la media noche, retiro de mi memoria la palabra con la que solía llamarte, cómo en los grandes parques de beísbol, que retiran los números de jugadores memorables, así yo, no volveré a llamar a una mujer de esa manera.

Buen viento.

Perfume de gardenias

Un amigo dijo en alguna borrachera que podría tener en una mesa una veintena de flores diferentes entre las cuales estuviera una gardenia, y sin duda alguna, la identificaría a primera vista.

Y es que no se puede escribir perfume de gardenias sin que esta sea la más hermosa de las flores.
Y yo le creo.

Vacaciones.

Una vez, en el bachillerato un compañero dijo: "Que buenas vacaciones se acaba de aventar, maestro" mientras todos entrabamos a clase desilusionados pues después de varios días sin que el maestro nos diera clases sin razón alguna, llegaba con su maletín dispuesto a trabajar.


El maestro puso cara aún más seria y contestó algo que de cierto modo, jamás olvidaré:

Pues, la verdad que estas vacaciones no se las deseo a nadie .
Una corta risa sarcástica y concluyó:
Vengo de enterrar a mi madre. Disculpen.
Y se fue a la chingada.
Inmediatamente pensé que el pendejo que había dicho lo de las vacaciones era aún más pendejo, pendejísimo de hecho.
Y saben qué, acabo de experimentar algo parecido, no tan grave, pero parecido.
No me juzgen.

Bicentenario

No recuerdo cuando fue la última vez que fui a una celebración del grito de independencia, ayer, se cumplieron 200 años de lo que, según la historia que enseñan oficialmente en las escuelas, personajes como Miguel Hidalgo, José María Morelos, Josefa Ortiz de Dominguez y demás nombres que identifican avenidas importantes en cualquier ciudad del país, iniciaron con la firme entereza de tener una nación propia y libre de tiranías. Ayer se celebró el bicentenario de la independencia y el centenario de la revolución de mi país, México.

Cuando era niño papá nos llevaba a la plaza cívica de la ciudad donde vivíamos para dar el grito, era una noche de fiesta, de juegos artificiales, de banderas, de puestos de elotes y fritangas, de terminar con los pies molidos pues no había donde sentarse, pero todo lo valía por el momento en el que el alcalde de la ciudad, desde su balcón, hacía sonar un campanario y gritaba con la voz más guerrera que podía ¡Viva México! En aquel entonces, ese era mi sustituto para sentir la respiración de una mujer en el cuello que me erizara la piel. En general, eran buenos tiempos.


Hoy mi sentido patriota despierta sólo cuando en alguna competencia, deportiva en su mayoria, suena el nombre de México, la verdad, ya es difícil sentirse orgulloso de este país sin que algo así pase, Televisa puso su grano de arena con la campaña "Esto es México", pero uno ya no puede sentirse tan orgulloso de un pais en el que cuatro o cinco cárteles de la droga se pelean el  territorio, donde el gobierno convive con estos últimos y se dedica a bajarle los calzones a la gente y a meterle la verga sin que estos tengan derecho a réplica, dónde mi madre se rompa la espalda para que mi hermano vaya a la universidad a duras penas, eso  para mi, ya no es objeto de orgullo patriota, ya no es suficiente con decir que somos el país de los luchadores, o que nos reimos de nuestras desgracias, para mi, actualmente las frases quedan chicas a la situación actual del país, y eso es triste.

Es muy guajiro, pero espero que algún día vuelva a sentir ese orgullo sin que gane la selección, o vea un paisaje hermoso de algún rincón del país,  un orgullo bonito, que me haga poner un penacho y salir a la calle gritando viva México.



Black Friday.

El viernes fue un día difícil en la oficina, empezó desde antes de llegar a ella, cuando iba con la cola entre las patas por llegar más de una hora tarde, y lo todavía peor es que llevo quizá una semana llegando tarde, que terrible.

Abría la puerta del piso y justo del otro lado la abría mi vecino el piedra, con algo de desconcierto en su rostro. 

-¿Qué pedo? ¿Todo bien?

-Este, si, bueno, con nosotros si, ahorita te vas a dar cuenta.

De inmediato pensé que habría problemas, y serios, pero con un poco de tranquilidad por lo que me dijo, quizá había un problema en mi departamento pero en otra área, pensé.

La siguiente imagen me decía que la situación era aún más grave. Mi jefa que en teoría estaba de vacaciones estaba en la oficina y estaba trabajando, era algo grave, sin duda. Fui a leer mi correo y esperaba ver entre otras cosas algún correo del director del departamento, que es un hijo de puta, y sí, si había uno, pero no me decía nada del otro mundo. Después vino Mónica.

-¿Pasó algo Mónica?

-Si, una promoción bla bla bla.

-Órale, con razón.

Silencio.

-¿Ya leíste lo de Iván?

Un escalofrio invadió mi espalda de forma inmediata, Iván fue mi primer amigo en este empleo, estudió en la misma universidad que yo y también venía de Ensenada, además de que practicamente fue mi maestro en el puesto que desempeño. Meses después de que entré al trabajo fue hospitalizado, la razón: Un tumor en la cabeza.

El correo decía textualmente:

El día de ayer, a las 6 de la tarde, en el hospital de la universidad de San Diego, California, nuestro compañero y amigo Iván, tranquilo y en paz, partió con el señor. Estaremos pendientes para los servicios fúnebres.

Y en verdad fue un buen putazo emocional.

A lo largo de mi vida no recuerdo haber experimentado una muerte tan cercana, no derramé una sola lágrima pero la noticia si ha hecho algunos nudos en mi garganta, recordar a mi amigo con su sonrisa y más aún, recordar que quizá fuera mi mejor amigo en la oficina son factores que hacen su perdida un poco difícil. 

El viernes todos en la oficina estaban cabizbajos, al principio, el ambiente era tenso y triste, entre a la oficina de mi jefa y sus ojos todavía mostraban lágrimas, era mejor no mirar a nadie directamente. Pasadas las horas yo mismo hice como si nadie hubiera muerto, y seguí como cualquier otro día, pero nunca deje de pensar en lo terrible que era.

Después hablé con mi jefa, me imapctó como narró los hechos,

Tenía días que no despertaba, su mamá le dijo que estabamos ahí,  empezó hablarle y basicamente a despedirse, entonces Iván derramó unas lágrimas y nos puso tristes a todos. Media hora después murió.

Debe ser terrible escuchar como te dicen que todo ha valido verga y no poder hacer otra cosa más que derramar lágrimas, no poder despedirte de tu madre y hundirte en una incertidumbre de no saber que viene después.

¡Puta madre!

Wey, ... nada. 


I'm back

Tenía pensado no volver a escribir sino hasta que tuviera mi propio dominio, pero creo que lo que está pasando en mi vida es lo suficientemente relevante como para omitir lo arriba mencionado.
Ayer por la noche empecé una nueva etapa en mi vida, después de haber pasado por los peores meses de mi existencia -Quizás exageré, pero no tanto- al fin encontré trabajo y me encuentro ante el principio de mi vida adulta. Algo tarde, por cierto.
Dejé a mi madre, seguramente llorando después de verme atravesar la puerta de su casa, a mi padre con una mezcla de orgullo y preocupación por mi suerte, y a un excelente hermano del que estoy seguro estaré orgulloso en los próximos años.
Hoy fue mi primer día como habitante de Tijuana, ciudad de míticas ejecuciones, de titulares con grandes letras rojas y fotos de masacres, de maquiladoras, de convoyes de 4 patrullas por razones de seguridad pero sobre todo, la ciudad que hace años me abrió las puertas y que no importando que me haya ido para no volver, hoy me ha aceptado de nuevo sin resentimiento alguno.
He llegado pues, a la ciudad del pecado.

Dinero.

Hace rato hojeando un libro me encontré con un billullo de 50 baros entre sus páginas, dada la situación por la que atravieso ahora, pese a que 50 baros no sirven para prácticamente nada me alegró la tarde de manera particular. Y es que me recordó una sensación que solía sentir cuando era estudiante de secundaria y tenía voz de puto pito. Cada mañana, salvo raras excepciones, salía de mi casa aún en penumbras, caminaba unas cuadras hasta llegar a la esquina donde tomaba el camión, siempre era el primero en llegar a esa esquina, hecho que ayudaba a que yo pudiera preparar mi juego. Mis padres nunca me daban mucho dinero para gastar en la escuela, lo poco que me daban prefería no gastarlo en la escuela sino volver a casa y comprarme porquerías para disfrutar de una buena tarde de televisión de paga o algunos ratos pegado a la ventana que daba a la calle donde veía a los demás niños jugar. Volviendo a la esquina donde esperaba el camión cada mañana, un buen día se me cayó una moneda y cayó justo sobre la tierra que se amontona debajo de las aceras de las banquetas, la moneda casi se cubrió por la tierra suelta y entonces se me ocurrió una fantástica idea.

¿Y si entierro mi moneda y la recojo 4 o 5 horas más tarde?

Pues va, lo más que podía perder era mi preciada moneda. Y la escondí.
Paso el camión, llegué a la escuela, tome mis clases, jugué béisbol, vi a los demás gastar dinero y yo ni me acordaba de mi moneda hasta que salí de la escuela.
En chinga corrí a la parada del camión, comí moras de los árboles mientras este último pasaba y cuando al fin pasó y lo abordé me emocionaba el hecho de pensar en mi pinchi moneda común y corriente. Llegué a mi parada y me baje rápido, caminé hasta el otro lado de la acera para buscar mi moneda y para mi terrible sorpresa después de mi primera búsqueda no encontré ni chingaditas madres. Me encabroné y volví a buscar, esta vez si corrí con suerte, ahí estaba mi moneda. Sobra decir que me sentí como Alibaba cuando encontró el escondite de los 40 ladrones y escucho la frase que abría el mismo. Y esa tarde fui el estudiante de secundaria con voz de puto pito más feliz del mundo. Repetí la aventura durante los próximos meses llenando de adrenalina mis días hasta que perdió la gracia y dejé de hacerlo, aunque no niego que para mi sigue siendo algo emocionante recuperar algo que para bien o para mal ya dabas por perdido.

Hoy no escucho nada, tengo planeado realizar un experimento en el que evaluaré que ventajas tiene no escuchar música mientras trabajo, o al menos mientras escribo.

17 baros

Hoy pagué el micro con un Benito, me devolvieron 17 pesotes y me acordé que hace años con esos mismos 17 baros en un día habría brincado de gusto, era un chingo de marmaja, si fueran monedas de a baro y de a quinina se habrían derramado de mis manitas como si trajera agua o granos de frijol.
Sin duda alguna habría llegado a mi secundaria a comprar una torta de pierna y una sodota en bolsa para mi solapa, después de eso habría comprado una bolsa con naranjitas enanas o un mango con chile (abstenerse de albures, me valen verga), la mera verdura. A la salida iría con el Sam, así le decían al señor que vendía raspados en tiempo de calor en la escuela, por su bigotote, sam bigotes, ¿captcha? Podía darme el lujo de llegar y jugarle un volado, si ganaba el, pagabas por tu raspado, si ganabas tú, te fiaba el raspado, en realidad, no veía mucha ganancia en ese juego de azar, como sea pagabas o pagabas, pero podías farolear con tus compadres que te chingaste al sam en un volado y que cagado de la risa le pagarías hasta el día de mañana. 
Sin embargo regresé a la actualidad cuando un lil’ homeless se subió a cantar al micro para que le dieran unas monedas, según para desayunar, pero los ojos rojos del pequeño y su corte a rapa seguro de la última vez que estuvo en el consejo tutelar para menores, dejaban la verdad al aire, el cabronsete quería mierda, no comida, solo mierda.
Tan cotidiano.
God’s will, by Takanashi Yasuharu.

Reencuentro

En algún momento de mi niñez llegué a imaginar el escenario en el que, pasados unos 20 o 30 años, una noche lluviosa llegaría debajo de aquel enorme árbol y me encontraría con mis mejores amigos de la infancia, hablaríamos de golpes de la vida, compararíamos número de hijos, recordaríamos nuestra niñez, nos daríamos un abrazo y nos volveríamos a perder otros 20 o 30 años sin saber los unos de los otros. Ese era mi pinchi plan.

Hace unos días me llegó la siguiente invitación:

Evidentemente la organizadora no es precisamente una especialista en vinculación y relaciones, usa el antiquísimo wordart de Microsoft Word, y una tipografía nada seria, más bien parece ser una invitación a una piñata con payasos y globos de alguno de sus hijos. También veo un poco de morbo por ver los cambios que hemos experimentado a lo largo de estos casi 10 años y por si fuera poco te piden que dejes a tu vieja y morros en casa, obvio para que no haya personas que se sientan fuera de lugar ni mucho menos, pero también puedo oler un poco la intención de recordar viejos romances de aquellitos.
No puedo evitar sentir un poco de curiosidad por saber cómo han cambiado todas esas personas a las que llamaba amigos en aquel entonces, que habrá sido de ellos, donde estarán parados ahora, 10 años parecen no ser muchos, pero imagino los cambios deben de ser considerables.
Nunca pude decirles a mis mejores amigos en turno mi plan de reencontrarnos después de años de distanciamiento , muchos de ellos ahora son solo recuerdos y nada más que eso, nunca nos tomamos una cerveza juntos ni fuimos a ver pelos cuando cumplimos 18 años, ni siquiera tengo fotos de nuestras graduaciones. Eso es sin duda algo que cambiaría si tuviera una máquina del tiempo.

Y ya, es todo.

Only time: Enya


Introducing.

Betterthanpizza es (o era) una banda de rock sonorense, de la ciudad de Nogales, para entrar en detalles.
 En mi vida he escuchado una sola canción de esa banda, sin embargo el nombre de alguna manera tuvo ese clic en mí que me hizo recordarla aún sin haber disfrutado de su música, llegó junto a otra banda que corrió con la misma suerte, se llamaba tu-puta-madre, pero me faltaron huevos para llamar a mi primer blog de esa forma.
 Escribir la primera publicación en este caso me es algo complicado, sin un título premeditado, sin un rumbo planeado, sin una idea central que debería ser la de presentarme pero de la cual no siento necesidad por varias razones, en fin.
De manera pragmática entonces declaro inaugurado este nuevo espacio al que pueden llamar el blog del rich.